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El nuevo presidente del PP, Pablo Casado, se enfrenta a importantes retos. "El PP ha vuelto", dijo, nada más ser proclamado, para abogar por un partido más "fuerte y unido" que nunca, que "enarbola principios claros" y los valores "de siempre".

 

Como nuevo líder de la formación "con más militantes de España" y como futuro candidato a La Moncloa, tiene diferentes y complicados frentes abiertos que tendrá que afrontar desde ya mismo.

Sin experiencia en gestión y con conocimiento de partido- ha formado parte de la cúpula del PP desde 2015- Casado entrará este mismo lunes a la sede nacional del PP, en la calle Génova, como líder absoluto. Toma el testigo de Mariano Rajoy en un PP que aún no se ha recuperado del impacto de la moción de censura y con numerosos procesos electorales en meses que tendrá que pilotar desde un partido que, además, debe alejar del fantasma de la corrupción.

Mucho se ha hablado de integración en este XIX Congreso Extroardinario del PP. Casado se negó a formar una candidatura de unidad con la ganadora de la primera vuelta, Soraya Sáenz de Santamaría, y dijo durante la campaña que "la integración vendría después del congreso". Ese momento ya ha llegado.

La estrategia, sin duda, le ha salido bien. Ha derrotado a su contrincante y ahora debe 'coser' el partido que queda dividido, aunque con llamadas por todos los sectores a la unidad y a cerrar heridas tras una campaña en la que él mismo denunció "presiones y guerra sucia".

Casado prometió a Mariano Rajoy que cogía su testigo defendiendo la integración: "Es posible y la va a haber, por lo menos por mi parte", decía, en claro mensaje a Santamaría. Ella recogió el guante y, a la salida del congreso, abogaba también por "trabajar juntos".

Cree tanto Casado en la integración, señala, que no va a anunciar a su secretario o secretaria general hasta hablar con su rival en las primarias. Si ganaba su lista, dijo, quedaría abierta para la integración "real al máximo nivel", dando a entender que puede colocar de número dos a alguien que no es de su equipo directo.

Espera hablar en breve con Santamaría- este domingo quiere descansar con su familia- y que la integración sea "fácil", según señaló en un corrillo con periodistas ya como presidente nacional del PP.

Desde el equipo de la exvicepresidenta se reconoce que, aunque los perdedores también quieren la integración, muchos no se sentirán cómodos en una estructura de partido donde habrá, además de fieles a Casado, miembros del equipo de Cospedal, enfrentada históricamente con Santamaría.

En su lista para el Comité Ejecutivo Nacional está su director de campaña, Teodoro García Egea, y los hasta ahora vicesecretarios Javier Maroto y Andrea Levy. También cuatro exministros, Dolors Montserrat, Juan Ignacio Zoido, Rafael Catalá e Isabel García Tejerina, que apoyaron en la primera a María Dolores de Cospedal.

Liderar la oposición contra Pedro Sánchez

"A partir de mañana, a dejar de hablar de nosotros para hacer la oposición a Pedro Sánchez". Fue otro de los mensajes destacados de su discurso, pero también una máxima repetida en el PP entre compromisarios, militantes y dirigentes. Todo el partido apuesta por dejar de mirarse a sí mismo para ir contra el "enemigo real": el PSOE, Podemos y los independentistas.

Casado toma las riendas del PP cuando no han pasado ni dos meses desde que el PP fuera desbancado del poder por la moción de censura que ganó el líder socialista, que ahora disfruta en la ola de las encuestas y sentado en su silla de presidente del Gobierno. Ve, además, como su partido rival vive en sus propias carnes la lucha interna de la que él es especialista.

El nuevo presidente 'popular', hasta ahora colocado detrás de Rajoy en el Congreso de los Diputados como diputado por Ávila, pasará ahora a ser el líder del principal partido de la oposición y se medirá en los duelos directos con el propio Sánchez y los principales líderes de todos los partidos, una renovada generación de números uno, al menos por edad, que ya ha coincido en los platós televisivos.

Él presume de haber defendido como nadie al PP en sus peores momentos. Cada lunes se enfrentaba a la rueda de prensa habitual en Génova, a la que acudirá ahora como cabeza visible de un partido que aspira "cuanto antes" a volver a La Moncloa. "Los españoles nos necesitan", ha afirmado.

Casado ha pedido a todo el partido "remar" en la misma dirección para recuperar el voto que se ha ido a Ciudadanos y que, según los sondeos, se va a seguir yendo. El quiere parar en seco el trasvase de votos sin freno.

Busca así que "todo lo que está a la derecha del PSOE" no dude entre partidos de similar ideología y opte por el PP. Y para ello ofrece ideología "sin complejo alguno". "Hay que reividicar lo que somos, lo que siempre hemos sido", ha manifestado. Con su primera medida deja claro que su prioridad es el "rearme ideológico" del PP: convocará en breve una Convención de ideas programáticas.

A juzgar por el entusiasmo con el que el plenario del congreso recibió el primer discurso de Casado, cargado de ideología, el partido podría querer esa "refundación del centro derecha" por la que aboga el presidente y que lleva años pidiendo José María Aznar. Cierto es que una cosa son los afiliados y otra los votantes.

Tras ganar, ofreció en su "contrato con España" un decálogo de las políticas que defenderá para "conectar con esa España de las banderas y los balcones", y que abogue también, entre otros asuntos, por la "regeneración política de verdad".

Entre su propuestas políticas está "reforzar" el Código Penal para evitar cualquier desafío secesionista y defender la unidad de España por encima de todo. Propone una modificación electoral para que gobierne la lista más votada en doble vuelta y con una prima al partido ganador, sin necesidad de modificar la Constitución.

Incluye una supresión de impuestos "que no son justos", como el de patrimonio o sucesiones, bajada del de sociedades y del IRPF, así como un compromiso con la educación para evitar que el nuevo Gobierno vaya "contra la libertad de elección" de los padres.

Contempla, además, un compromiso con "la familia, la natalidad y la conciliación; y una oposición firme a la ley de eutanasia en la que trabaja el PSOE.

En campaña, Casado se ha mostrado en contra de la ley de memoria histórica- "no gastaría ni un euro en desenterrar a Franco- y de la "ideología de género".

"Primero serán las andaluzas, pero luego vendrán las municipales, autonómicas y europeas". El PP tiene por delante multitud de citas electorales para las que tiene que recolocarse. Un cambio de líder siempre genera un efecto dominó de gente que cae y gente que sube en los diferentes ámbitos locales, provinciales y autonómicos.

Algunos 'barones' se han posicionado en estas primarias y ahora se verán movimientos en el tablero 'popular'. Casado, tranquilizador, dijo que "a partir de ahora, a nadie se le va a preguntar a quién votó". No quiere oir hablar de "ajustes de cuentas" tras las primarias.

En esta nueva etapa contará con el legado de "todos los expresidentes", ha dicho, para intentar recuperar votantes y preparar un proyecto ganador para todos los procesos electorales que llegan.

El PP, pasada la primera experiencia a nivel nacional para elegir líder y candidato, podría cogerle el gustillo a lo de votar de forma interna y que en los diferentes escenarios electorales se animen a presentarse diferentes aspirantes con proyectos diferentes. Hasta ahora se veía con cierto recelo lo de votar en unas primarias.

Casado avanzó este sábado que quiere que haya candidatos municipales cuanto antes. Él, de hecho, sonaba hace meses como cabeza de cartel para Madrid, en la comunidad o en el ayuntamiento, pero los vuelcos constantes de la política española le han llevado de golpe y directamente al liderazgo absoluto.

Casado dijo tajante que en su PP cabe "todo el mundo" y que solo sobran los "corruptos". El nuevo presidente tendrá por delante la tarea de desvincular al PP de la lacra de la corrupción. La sentencia del caso Gürtel provocó la moción que llevó a los 'populares' a la oposición.

En la campaña ha repetido que se ha "partido la cara" por dar explicaciones como portavoz del PP por "gente vinculada a la corrupción que ni conocía", en referencia a casos como Gürtel, los 'papeles de Bárcenas', Lezo o Púnica, entre otros; y se ha esforzado por desvincularse de épocas pasadas en un partido que, defiende, es "honesto".