Una mujer camina por los escombros ocasionados por las inundaciones en la ciudad japonesa de Kurashiki.

El peor desastre climático de Japón en tres décadas ya se ha cobrado la vida de 156 personas. Las fuertes precipitaciones que han afectado al centro sur y oeste de Japón, mantienen a más de 12.000 personas sin luz y decenas de miles sin agua potable. Al rededor de 67 personas siguen desaparecidas según fuentes del gobierno.

Los supervivientes refugiados en los albergues se enfrentan a las duras condiciones físicas que están suponiendo el aumento de las temperaturas, y la escasez de agua potable. Las labores de limpieza y rescate también se están viendo afectadas por las condiciones metereológicas, que alcanzan los 30 grados en la sombra, y el difícil acceso a las zonas tras la destrucción de numerosas infraestructuras y carreteras.

A pesar de haber superado las 72 horas iniciales que se consideran críticas para encontrar supervivientes, el gobierno japonés ha decidido aumentar a 75.000 el número de rescatistas, entre los que se encuentran la Policía, las Fuerzas de Autodefensa y personal de rescate. Hiroshima y Okayama, las ciudades más afectadas, son los centros donde se encuentran la mayor parte de estos esfuerzos.