El Rey ha abogado hoy por una mayor cooperación en el Mediterráneo, porque, ha subrayado, "la estabilidad y la prosperidad" europeas "están y siempre han estado estrechamente vinculadas al destino" del norte de África y de Oriente Medio.

Don Felipe ha sostenido que el Mediterráneo "debe ser el espacio compartido de paz, prosperidad y estabilidad que nuestros ciudadanos anhelan", en la inauguración de la quinta edición del World Congress for Middle Eastern Studies (Wocmes), que esta semana se celebra en Sevilla.

Ha añadido que este objetivo "requiere una responsabilidad conjunta", que "va más allá de los países del Mediterráneo".

En un discurso mayoritariamente en inglés, el monarca ha recordado que el diálogo entre las dos orillas del Mediterráneo constituye "una relación estratégica" entre países vecinos que afrontan "muchas preocupaciones comunes, desafíos y amenazas, con la voluntad, la necesidad y la determinación de vencerlos" mediante una "estrecha cooperación".

Además, ha señalado que la "verdadera cooperación" transmediterránea "debe crecer para abordar los grandes y múltiples desafíos" que se plantean en esta zona, en la actualidad, "con urgencia apremiante" y con "consecuencias profundas y de larga duración".

Para esta cooperación ha reivindicado el legado y la vocación mediterráneas de España, que le confieren "un papel destacado" en la solución de "los conflictos y desafíos" de este área.

"La vocación mediterránea de España está sobradamente contrastada y ofrece hitos contrastados", como la Conferencia de Paz de Madrid de 1991 y el Proceso Euro-Mediterráneo de Barcelona de 1995, ha apostillado.

"España ha demostrado su capacidad y su voluntad por asumir un papel destacado en los esfuerzos de la comunidad internacional por encontrar soluciones pacíficas y sostenibles a los conflictos y desafíos que persisten en el Mediterráneo y Oriente Medio", ha subrayado.

La presidenta andaluza, Susana Díaz, ha advertido por su parte que el Mediterráneo se ha convertido "en un mar de dolor y de sufrimiento" por la muerte de inmigrantes y ha apelado al "deber" de no resignarse ante una situación que millones de personas consideran "dolorosa y vergonzante".

La llegada, "cada semana", ha enfatizado, de cientos de inmigrantes a las costas andaluzas supone para Díaz "una seria llamada de atención para nuestras conciencias" y "un recordatorio de que hacen falta, a escala europea, políticas más integrales y verdaderamente solidarias" de ayuda al desarrollo.

Ha apelado a la "obligación y responsabilidad" de la UE para garantizar una "solidaridad compartida" frente a una presión migratoria que no se debe de afrontar solo "con voluntarismo" y ha reivindicado un Mediterráneo "que ofrezca oportunidades para todos y especialmente para los más jóvenes".

"Queremos un Mediterráneo que ofrezca oportunidades para todos y especialmente para los más jóvenes, para lo que resulta fundamental que el sistema educativo y universitario sea el verdadero ascensor social que necesitan nuestros jóvenes", ha señalado.