Llevaba dos meses de silencio y una semana preparando su regreso. El líder de Podemos primero se reunió con su equipo del Consejo Ciudadano del partido. Después hizo pública una carta de agradecimiento por la atención -personal y sanitaria- y el cariño recibidos por personas anónimas, compañeros de partido, rivales políticos e incluso miembros de la monarquía tras el prematuro nacimiento de sus pequeños. Y después pasó al ataque en una entrevista con Pedro Piqueras en el prime time televisivo. No había tiempo que perder porque, hoy en día, el silencio de Pablo e Iglesias e Irene Montero es el silencio de Podemos. La formación morada se ha quedado muda en este tiempo generando un montón de dudas que ayer Iglesias quiso disipar cuanto antes con una batería de respuestas que no enturbien el mejor momento político de la formación desde su nacimiento.

Para empezar, no habrá elecciones anticipadas. Por lo menos no si está en la mano de Podemos. Iglesias quiso mostrar su fortaleza ante el órdago electoral y adelantó que “si el Gobierno quiere convocar elecciones ya mismo, saldremos a ganarlas”, pero rápidamente incidió en su teoría de que Pedro Sánchez “no quiere convocar elecciones y quiere llegar a acuerdos”.