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Casi 20 años de prisión por no atender a su madre y dejarla morir. El Tribunal Supremo ha confirmado la condena a 17 años de prisión a dos personas que desatendieron las necesidades de alimentación, cuidado y atención médica de su madre hasta que ésta murió en su domicilio de Tenerife. Los magistrados subrayan que los hijos tienen la "obligación" de atender a sus padres.

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha confirmado esta condena por el delito de homicidio por comisión por omisión impuesta por la Audiencia Provincial de Tenerife, en mayo del año pasado, a los dos acusados de dejar morir a su madre de forma "agónica y dolorosa" en su domicilio, al no garantizarle la ayuda que precisaba por su estado delicado de salud.

Según los hechos probados de la sentencia, la mujer, de 76 años, falleció la tarde del 26 de agosto de 2015 al presentar un "cuadro de desnutrición crónica en grado de caquexia, anemia severa", además de padecer "úlceras de cúbito sobreinfectadas" y de una "insuficiencia respiratoria aguda". Los familiares dieron el aviso la mañana del día siguiente, destaca la resolución.

El juzgado canario declaró probado que ambos acusados, pese a ser "conscientes" de la situación de su madre "y teniendo capacidad para cuidarla y ocuparse de ella", no atendieron a sus necesidades "más elementales" y por ello les condenó a 17 años de cárcel. Ahora, el Supremo ha desestimado los recursos interpuestos por los dos hijos y confirma esta condena al considerar que tenían la "obligación" de atender a su madre.

Los magistrados afirman en su sentencia que "debe dejarse claro" que la "obligación de los hijos es atender a sus padres, como obligación, no solo natural, sino como obligación civil", y sobre todo cuando éstos "no tienen ni medios ni posibilidades de cuidarse por sí solos", pues así se fija en los artículos 142 y 143 del Código Civil.

Añaden que el estado deteriorado que tenía la fallecida demuestra la "desatención absoluta" de sus propios hijos dejándola "morir de forma cruel", pese a que vivía a escasos metros de un centro de salud, tal y como reconoció uno de los hijos.

Asimismo, concluyen que los hijos tienen una "obligación superior a la moral" similar a la que tienen los padres y que incumplir gravemente la tutela de garante que ambos tienen en distintas épocas de la vida "acarrea responsabilidades", pues "tiene un alto grado de reprochabilidad, no solo social, que la tiene, sino penal".