"Si España desapareciera hoy, sobreviviría en la Hispanic Society of America", afirma Mitchell A. Codding, director de esta institución de Nueva York poseedora de la mayor y más importante colección de arte hispánico, desde el Paleolítico al siglo XX, existente fuera de España, cuyos tesoros protagonizan la exposición del año en el Museo del Prado desde el próximo 4 de abril al 10 de septiembre.

La duquesa de Alba (1796-1797) de Goya, el retrato de Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares (1625-1626) y el Retrato de una niña (h. 1638-1642) de Velázquez, una de las pocas miniaturas que salieron de las manos de El Greco, el Mapamundi (1526) de Giovanni Vespucci... y así hasta 200 piezas clave del arte ibérico, español e hispanoamericano integran la muestra Tesoros de la Hispanic Society of America, que ofrece a los visitantes la posibilidad de "disfrutar de un museo dentro de otro", como ya hiciera el Prado en 2011 con la exposición dedicada al Hermitage ruso.

"Queremos que se comprenda un poco mejor la Hispanic Society of America, que quizás se conozca por la obra de Sorolla y por la pintura del siglo XIX y el XX, pero no tanto por todos sus fondos, que suponen alrededor de cuatro milenios de cultura de la Península Ibérica, obras de Hispanoamérica e incluso algo de Filipinas. En realidad es como una mezcla del Museo del Prado, la Biblioteca Nacional de España y el Museo Arqueológico Nacional", cuenta en una entrevista con RTVE.es Codding, que es además comisario de la exposición.

Precisamente, los únicos tesoros de la Hispanic Society que no pasarán en el Prado los próximos cinco meses es el conjunto Visión de España, los 14 paneles que Joaquín Sorolla realizó sobre las regiones españolas por encargo de esta institución a principios del siglo XX y que ya estuvieron en el museo madrileño en 2009 con motivo de la antológica dedicada al artista valenciano. "Son muy difíciles de mover y probablemente no vuelvan a salir nunca de allí", explica el director de la institución fundada en el Alto Manhattan en 1904 por el filántropo, coleccionista e hispanista estadounidense Archer Milton Huntington (1870-1955).

La institución fundada por Hungtington a principios del siglo XX en Nueva York para divulgar y profundizar en el estudio del arte y la literatura cuenta en su museo con más de 13.000 piezas y en su biblioteca con más de 250.000 manuscritos y 35.000 libros, entre ellos 250 incunables. De ellas ha viajado a Madrid la muestra más representativa de sus fondos: "Un 60% de los fondos de la exposición nunca ha estado en España, pero es que hay muchas obras que ni siquiera han estado expuestas en la Hispanic Society porque no tenemos suficiente espacio para exhibir todas estas joyas a la vez", reconoce el comisario.

Con un montaje expositivo impresionante que ocupa toda las salas de exposiciones temporales de la ampliación del Edificio de los Jerónimos del Museo del Prado, Tesoros de la Hispanic Society of America traslada la misma filosofía de la institución y hace un recorrido cronológico que arranca en la Antigüedad y que permite mezclar pintura y escultura y artes decorativas, que no suele ser habitual ver en el museo madrileño.

Así, la muestra arranca con una sección dedicada a la Iberia antigua con cerámicas campaniformes y ricas joyas celtíberas que datan del segundo milenio antes de Cristo y esculturas de la época romana, y continúa con las colecciones de arte medieval de los siglos V al XV, tanto de la España musulmana como de la cristiana.

La sección dedicada a la biblioteca reúne también varias de las joyas conservadas en Nueva York, como el manuscrito de las Instrucciones hológrafas de Carlos V a su hijo Felipe de mayo de 1543, cartas hológrafas de Velázquez y Rubens, privilegios rodados de los siglos XIII al XV y ejecutorias de hidalguía de los siglos XVI y XVII.

El Siglo de Oro, el periodo de máximo esplendor de las artes y las letras españolas, está también magníficamente representado en la colección que constituyó Huntington -cuya política de adquisiciones priorizó la compra de obra fuera de España para no privar al país de sus tesoros artísticos- con esculturas de Pedro de Mena y pinturas de Murillo, Zurbarán, Luis de Morales, Alonso Cano o Valdés Leal, además de El Greco, del que pueden verse en Madrid su Piedad de 1574-1576, su San Jerónimo (h. 1586-1590) y una de las pocas miniaturas que Doménikos Theotokópoulos realizó a lo largo de su vida, el Retrato en miniatura de un hombre (h. 1586-1590).

La esplendidez y generosidad de la Hispanic Society of America se puede ver también en el préstamo para la exposición de sus tres Velázquez, dos de ellos restaurados en el Prado expresamente para la ocasión: Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares (h. 1625-1626),  Camillo Astalli o El cardenal Pamphili (1650-1651) y Retrato de una niña (h. 1638-1642), el único retrato infantil de la producción del sevillano al margen de la familia real.

A Hispanoamérica se dedican dos secciones, una de ellas dedicada a la cartografía del Nuevo Mundo con joyas como el Mapamundi (1526) de Giovanni Vespucci, y otra con piezas de arte colonial en las que puede apreciarse el genio creativo de los artesanos indígenas.

También se ha restaurado para la ocasión la que probablemente sea una de las pinturas más famosas de la colección de la Hispanic Society, La Duquesa de Alba (1796-1797) de Goya, que solo había salido hasta ahora dos veces de América, la última para la antológica del artista aragonés realizada por la National Gallery en 2015. Desde Londres, a la clausura de la exposición en enero de 2016, viajó a Madrid a los talleres de restauración del Prado. "Aunque los cuadros [de Goya y Velázquez] estaban muy bien preservados, ahora se pueden ver casi como en su estado original. Nadie los ha podido ver tan bellos antes", cuenta orgulloso Mitchell frente al lienzo en el que María de Pilar Teresa Cayetana de Silva Álvarez de Toledo señala a las letras en la arena que rezan "Solo Goya" y que brillan como nunca en los últimos 200 años.

Acompaña a la duquesa en la sección dedicada a "El fin del Antiguo Régimen", otro Goya, el retrato de Manuel de Lapeña, Marqués de Bondad Real (1799), con el que se acaba la exposición de la planta baja.

La planta primera del Edificio de los Jerónimos del Prado dedica su espacio a la "España Moderna", además de proyectarse en la sala D el documental Tesoros de la Hispanic Society of America. Visiones del mundo hispánico, bajo la dirección artística de Francesco Jodice.