En el cine, "la oscuridad solo se puede representar con la luz", o así lo cree el director argentino Gastón Solnicki, que ha llevado a la Mostra veneciana su último trabajo, una oda a la amistad tras la muerte de un ser querido.

Solnicki (Buenos Aires, 1978) ha llevado a Venecia, fuera de concurso, su película "Introduzione all'oscuro" (Introducción a la oscuridad), en la que él mismo se graba recorriendo las calles de Viena en busca del recuerdo de su fallecido amigo Hans Hurch, antiguo director de la Viennale.

Las calles de esta ciudad imperial son el escenario de un viaje a la memoria que acaba por convertirse en toda una elegía y una celebración de la vida, en un homenaje a su memoria.

"En la película, si bien hay una oscuridad sin duda, también hay una celebración de la vida. Tiene más bien esa clave que los lugares comunes de la muerte", explicó