El Iberostar Tenerife firmó un notable acto de constancia para sacar adelante su partido de este domingo ante un buen Tecnyconta Zaragoza (65-54) en un desafío no exento de dificultades. El volcán de emociones vivido en la última semana, la exigente clasificación en la #BasketballCL, la posterior concesión de la  Final Four y el firme propósito de enmienda de un rival que venía conjurado para hacer olvidar su última y sonada derrota en casa (57-102), no ayudaban a que el de este domingo fuera el escenario más idóneo para otra alegría.

Más bien al contrario. Con varias trampas de por medio, el grupo de Txus Vidorreta tiró otra vez de compromiso y trabajo, mucho trabajo, para rumiar desde la madurez y a partir de otro plan meticulosamente preparado una nuevo triunfo, que no acabó de vislumbrarse hasta un brillante último cuarto de los aurinegros. Hasta ahí, el partido nació y creció muy trabado, sobre todo porque el conjunto aragonés jugó bien sus bazas durante al menos los tres primeros cuartos.

Pese al 4-0 inicial, el Tecnyconta planteó batalla y trató de coger las riendas del encuentro durante el primer cuarto. Un parcial de 0-7 (4-7), primero; y dos triples consecutivos, después, de Juskevicius y Jelovac (9-13, 7’), amagaron con que el partido transcurriera por la vereda visitante. El caso es que el Iberostar Tenerife tiró de la fortaleza del bloque y evitó cualquier indicio de relajación. Los triples de Tim Abromaitis y Tariq Kirksay devolvieron el mando a los aurinegros(15-14, 9’).

El encuentro seguiría luego por los mismos cauces, muy trabado y con Jelovac, Norel y Bellas tratando de sacar petróleo de las circunstancias. No se dejó amilanar el equipo canarista que pese a la igualdad (29-29, 20’), terminaría imponiendo su sello para llevarse la victoria, no sin antes transitar por otro tercer cuarto muy intenso, donde ni siquiera el arreón inicial de Aaron Doornekamp, con ocho puntos consecutivos (36-31), bastó para abrir una brecha definifiva.