El titular del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, pidió ayer al arquitecto Santiago Calatrava y a las constructoras del Auditorio de Tenerife el mismo trato que recibió Valencia cuando, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, se produjeron problemas con el material en el que ahora se han detectado problemas en la infraestructura tinerfeña -el revestimiento llamado "trencadís"- y fueron sufragados por estos.

En declaraciones a los medios en una visita a El Rosario, el político nacionalista apuntó que las reparaciones están estimadas en 18 millones y el lucro cesante -por el cierre parcial del Auditorio-, en seis. "Pero esas cifras son estimativas; estarán definidas cuando se apruebe el proyecto de reparación y se ejecute el mismo", precisó.