Resultado de imagen de narvay quintero

Hoy se celebra la ceremonia de entrega de los premios del Día Internacional de la Mujer Rural. El auditorio de Antigua, en Fuerteventura, es escenario de uno de los actos más justos con un colectivo, el de las mujeres del sector primario, que ha trabajado siempre fuera de los focos y de la visibilidad de la que sí ha gozado el hombre. Pero vivimos tiempos de cambio, de reflexión y de reivindicación de una mayor justicia social, de poner en valor el trabajo de quienes han sido durante siglos auténticas garantes de una realidad agraria que nunca se ha visto reconocida de manera justa.

Hoy recibe el premio Mujer Rural de Canarias Felipa Valdivia, de Fuerteventura, maestra quesera que ha impregnado su empresa de un fuerte carácter femenino, siempre apostando por la calidad del producto. También recibe galardón Victoria Torres, productora de vino en La Palma, de la que el jurado ha destacado su conciencia ecológica. Adela Hernández (El Hierro) representa la artesanía de la agricultura, produce una piña tropical de excelente calidad. Ana María Vega es quesera de Gran Canaria, artífice de una de las marcas más premiadas aquí y fuera de las Islas, garante de tradiciones como la trashumancia. La gomera Magnolia Armas es también quesera, con una gran conciencia de que la profesionalización y la formación continua es clave para avanzar. Carmen Morales es la tradición y la lucha en tiempos muy difíciles, 81 años vinculada a la pesca en Lanzarote.

Ana Carolina Sánchez está al frente de una Sociedad Agraria de Transformación en La Palma, una mujer que preside una junta rectora en la que las mujeres son mayoría. Juana Teresa Vega proviene de otro ámbito del sector, técnica en desarrollo rural en Gran Canaria, es luchadora incansable para incorporar enfoques de género y fomentar la igualdad en el sector, luchando contra estereotipos por desgracia muy extendidos. Y Gloria Lobo, que desde Tenerife representa la mujer incorporada a la investigación, líder de proyectos de gran alcance, con una gran aportación al futuro de la industria agroalimentaria.

Todas ellas son las caras visibles de otras miles que hoy estarán detrás de los focos, quienes han sido auténticas mantenedoras de una actividad clave en la construcción de las Islas, en la modelación de nuestro territorio, en la generación de buena parte de los paisajes que hoy representan a nuestro Archipiélago.

Son cientos las mujeres que en pleno siglo XXI han dado un paso al frente y están transformando el sector primario de las Islas y sus productos, aportándoles modernidad, conocimiento científico y formación académica. Son ellas, y los jóvenes que se están incorporando estos años, quienes van a protagonizar el nuevo rostro del sector primario de Canarias durante la próximas décadas. Es de justicia que reconozcamos todos su papel clave en la historia hasta hoy.