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Hace años las enormes colas en las carreteras de Tenerife no eran noticia de apertura y si lo eran, nadie miraba al Cabildo.

 Miles de ciudadanos soportaban todos los días lo mismo que ocurre hoy. Cuando asumí este cargo decidí que ya estaba bien. Que había que empezar una batalla para afrontar la solución a este grave problema. Por ese entonces algunas personas de mi entorno me advirtieron que no me metiera en un asunto que no es de la competencia del Cabildo. Por supuesto no les hice caso. Porque los problemas de los tinerfeños son

también del Cabildo, tengamos o no las competencias. Son nuestros problemas, sean o no de nuestra competencia. Como tampoco lo es la Sanidad y pusimos 23 millones de euros en un edificio para el nuevo Hospital del Sur.

En diciembre del año 2014 llamé "traidores" a los senadores canarios del PP que votaron en contra de una propuesta del senador nacionalista Narvay Quintero para la mejora del convenio de carreteras con Canarias. Y lo hicieron en el mismo pleno en el que votaron por el aumento presupuestario en el plan inversiones de carreteras en Galicia. Ese año denuncié que a estas islas se le habían robado 650 millones de euros de inversiones en carreteras, algo que el Tribunal Supremo confirmó hace poco, condenando al Gobierno de Madrid a devolvernos ese dinero. Y hasta en octubre de 2015 me fui a Madrid para hablar directamente con la ministra de Fomento para exponerle la crítica situación en la que se encontraban las colapsadas carreteras de Tenerife. (Fue una viaje, por cierto, por el me criticaron los mismos que hoy van a Madrid para pasarles las mano por el lomo a sus ministros).

Les reto a que tiren de hemeroteca y comprueben quién fue el primer político tinerfeño que empezó a denunciar de forma clara y constante la inaceptable situación de atasco que padecen los tinerfeños. Hoy, años después, el tema se ha convertido en una polémica política de enorme envergadura que tiene algo que ver con la próxima cita electoral. Pero el tema no se va a solucionar de hoy para mañana. ¿Y saben por qué? Nos cuentan cada vez una nueva milonga: que si flecos, que si retrasos, que si detalles técnicos, que si no hay proyectos, que si no hay planificación...Pero es más sencillo que eso: no hay dinero. No nos han mandado aún el dinero que necesitamos y ni siquiera el dinero que nos quitaron y que han sido condenados a devolver.

La población de Tenerife ha crecido un 30% en los últimos quince años. Estamos en los novecientos mil habitantes y superamos ampliamente el millón con la población flotante turística. No podemos seguir haciendo más y más carriles como si no hubiera un final. La situación de las colas que padecen los tinerfeños no se van a solucionar solamente poniendo más asfalto. Hay que hacer las nuevas carreteras. Por supuesto. Porque nos las deben y porque es un escándalo que aún hoy sigan sin firmar los fondos que tienen que venir a las islas. Y porque es un escándalo que en Tenerife haya obras por importe de 800 millones de euros que están pendientes de terminarse. Pero aún con esas obras acabadas, tenemos un trabajo que hacer vinculado a la movilidad y con las competencias que si tenemos queremos revolucionar la forma de movernos.

No nos engañemos. La solución está en una nueva cultura de la movilidad. En que tengamos un mayor y mejor transporte público por el que hemos ido apostando con una bajada de tarifas que está dando resultados (el número de viajeros ha crecido y el de guaguas crecerá de forma inmediata: tenemos una de las flotas más moderna y una de las empresas técnicamente más competentes de este país). Las soluciones seguramente pasen por el tren. Y tendremos que mejorar los accesos a los grandes centros urbanos donde se producen los trombos de tráfico más importantes.

El Cabildo, aunque no sea de su competencia, lo está haciendo ya en la Autopista del Norte entre Los Rodeos y Guamasa, en donde vamos a reformar tres enlaces y aumentar un tercer carril, para contribuir a desatascar la circulación. Estamos haciendo lo que hay que hacer. Porque quejarse sirve de muy poco si después no te pones manos a la obra. Hace cuatro años fue el tiempo de denunciar, de exigir y de pelear lo que ahora estamos a punto de conseguir. Hay en las redes un viejo vídeo de un niño que habla del karma: "Mi pregunta es qué prácticas cada día. Porque te harás experto en lo que practiques. Practicas la alegría o la felicidad? ¿O practicas quejarte mucho? Porque si te quejas te volverás muy bueno en ello.

Te volverás tan bueno que encontrarás algo malo en cada cosa. Incluso cuando no haya ningún defecto a la vista, al ser un experto lo encontrarás". Creo que ya pasó el tiempo de quejarnos y ha llegado la hora de hacer cosas. De levantar cosas. De construir cosas. De arañar recursos y hacer mejor la vida de nuestra gente. Si eso implica discutir y pelearse, pues habrá que hacerlo. Pero no para hacer esa mala política de las vanidades, sino para transformar el tiempo que estemos en la política en algo útil para los demás. Porque entonces será útil también para nosotros mismos.

Presidente del Cabildo de Tenerife