La Cosce se ha vuelto a mostrar crítica con la partida de I+D+i los Presupuestos Generales del Estado 2017.

La Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce) ha señalado que tras la tramitación parlamentaria de los presupuestos se confirma el descenso del 0,38% de los recursos destinados a ciencia, lo que, junto a otros problemas, ahonda en el debilitamiento del sistema científico. "Se confirma que los recursos destinados a ciencia han descendido un 0,38% en comparación con los presupuestos de 2016 si se convierten las cifras a sus valores constantes, es decir, descontando la inflación", detalla la Cosce.

En un análisis de las partidas destinadas a I+D en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2017, las sociedades científicas apuntan que, a pesar de que tras la tramitación parlamentaria los recursos destinados a ciencia se han incrementado en 12,6 millones de euros respecto al proyecto presentado por el Gobierno en abril, los presupuestos siguen primando los recursos financieros sobre los recursos no financieros (subvenciones).

Los primeros, que nunca se ejecutan en su totalidad, se incrementan en 147,37 millones (3,93%), mientras que los segundos disminuyen 63,19 millones (-2,36%). El incremento de 12,6 millones se debe a la incorporación de recursos de otros programas que no se consideran I+D y que suelen destinarse a imprevistos, indica la Cosce en su análisis.

Asimismo, los presupuestos aprobados continúan sin corregir aspectos como el descenso de los recursos de los Organismos Públicos de Investigación (OPI) y la formación de personal, que "necesitan abordarse de forma urgente y prioritaria".

"El envejecimiento de plantillas y la estrechez de recursos en los primeros junto con la falta de inversión en recursos humanos y su formación están llevando al sistema de ciencia a un debilitamiento del que será difícil recuperarlo", lamentan las sociedades científicas, que agregan que la tramitación parlamentaria no ha servido para corregir mínimamente estos "gravísimos problemas".

A su juicio, cuestiones como estas ponen de manifiesto la falta de intención en articular las políticas científicas imprescindibles para alcanzar los niveles de prosperidad, calidad de vida y conocimiento que la sociedad merece.